«Este poema se basa en un episodio auténtico.
La segregación racial (apartheid) en Sudáfrica impide la convivencia entre negros y blancos, y significa, para los niños negros, crecer, si sobreviven, en la angustia, la enfermedad, la miseria y la abyección. Reverencio, especialmente a los niños negros masacrados en Soweto. Robben Island es una prisión política, lóbrega, con túneles subterráneos y fortificaciones.
Desde hace siglos allí se tortura y asesina a seres humanos que sólo reclaman dignidad y justicia.
Expreso mi confianza en que la conciencia de la humanidad se remezca y pese para que el apartheid, uno de los crímenes más grandes de nuestra época, sea eliminado desde sus raíces.
Soy un poeta chileno, miembro, hace años, del Grupo de Seis Expertos Mundiales de las Naciones Unidas que estudia los efectos del apartheid en África Austral.
Hemos recorrido todo el continente, excepto el país del apartheid en donde se nos niega el acceso.
Dolorosa ha sido mi experiencia, pero el testimonio vivo de tan horrendo drama, ha fortalecido mi fe en la emancipación del hombre.»
Humberto Díaz-Casanueva, 1985.
El niño de Robben Island. Descargar PDF AQUÍ.
Gentileza de José Paredes
